dimarts, 12 de juny del 2012

Viure al poble o a la ciutat?


Escriure sobre el tema de ''viure al poble o a la ciutat'' pot generar moltes opinions ja que no tothom té el mateix punt de vista. Algunes de les persones que jo conec viuen al poble i els encantaria viure a la cuitat, i d'altres que viuen a la ciutat desitgen viure en un poble. També haig de dir que hi ha gent que viu al poble -com jo- i n'està molt content, o al revés, gent que viu a la ciutat i no ho canviaria per res.
Viure a la ciutat o viure en un poble té els seus avantatges i els seus inconvenients.

Per començar en un poble hi ha tranquil·litat de dia i de nit. A la nit només se senten sorolls de la natura; ocells, grills, granotes... i això en una ciutat seria difícil de trobar. La veritat és que les poques vegades que m'he quedat a dormir en una ciutat gran com Barcelona, els sorolls són més metàl·lics. Se senten les sirenes d'ambulàncies, de policia, la frenada de l'autobús als semàfors, el camió de les escombraries fent la ruta nocturna... Però segur que t'acabes acostumant a tot això i al finals es confonem dins el silenci.
En segon lloc els veïns. A la ciutat, en cas de viure en un pis, has de vigilar amb els sorolls i enrenous que puguis fer a casa teva perquè probablement pots molestar a algun dels veïns de dalt, de baix, de l'esquerre, de la dreta... I en el poble és com si tinguessis més llibertat d'expressió; no t'ha de preocupar tant si el pare toca la guitarra malament i el veí no pot fer la migdiada, ... Per altra la relació amb els veïns que es crea en un poble petit com el meu pot arribar a ser més càlida, però alhora més limitada; i a la ciutat hi ha tanta gent que les relacions solen ser més fredes.
En tercer lloc, en un poble no tenim tants serveis com la gent de ciutat. En el meu cas no tenim supermercat, bar, fleca, hospital, escola... Per accedir en aquests llocs ens hem de traslladar quasi sempre amb el cotxe particular. La ciutat ofereix tots aquests serveis només sortint al carrer o anant a peu, en bicicleta, metro... Al poble tampoc tenim espais lúdics, teatre, cinema... i si has d'agafar el cotxe i fer quilòmetres ja te n'has desdit d'anar-hi.
Per últim, us haig de dir que en un poble el contacte amb la natura és més intens. Només d'obrir la finestra pots veure sortir el sol, sentir el cant dels ocells... A la ciutat, i en un bloc de pisos, el més probable és que en obrir la finestra vegis la veïna penjant la roba. El contacte amb la natura es limita en un parc públic, en una plaça... En teoria al poble l'aire és més net que en una ciutat però quan tiren purins... ufff!!! Val més que no surtis al carrer perquè fins i tot els cabells agafen la flaire. Però tot s'ha de dir, les estacions les pots viure amb més intensitat i això és el que més m'agrada.

En conclusió, jo sóc de Centenys (un poble molt petit) i de moment no ho canviaria per res del món; perquè crec que viure en un poble és viure d'una manera més natural i més autèntica, encara que els serveis estiguin a quilòmetres de casa teva.












dissabte, 9 de juny del 2012

¡Vaya curso mi 3rº!


¡Vaya curso mi 3º!

Principios de junio. Final del tercer trimestre, y por tanto final de curso. El verano se asoma dejando atrás la primavera. Se acercan tres estresantes semanas de estudio. A principios de curso, veía un largo 3º por delante, pero ahora que ya estoy terminando, me parece que fue ayer que empecé.

El cambio se notó mucho en los primeros meses. ¡De segundo a tercero hay un escalón gigante! Empezando por los deberes y los exámenes, me encontré que estábamos muy bien acostumbrados. Por ejemplo: las redacciones tenían que ocupar sólo media página escrita a mano.

Este curso ha estado lleno de actividades muy interesantes, como las colonias en la Fageda d'en Jordà en las que descubrimos el porqué de los volcanes de la Garrotxa, y visitamos la fábrica de productos lácticos “La Fageda”, esta empresa destaca por la elaboración de sus productos mediante personas con diversas discapacidades. ¡Por cierto! ¡Qué susto nos dio una de sus vacas al escaparse del establo!

Otra experiencia fue el musical que preparamos con Montse y Maria Àngels. Tengo que reconocer que me gustó mucho el resultado de todo el esfuerzo que le dedicamos, aunque también estaba bastante harta de tener que llevar el violín a cuestas casi todos los días.

Durante este curso, fuimos con la orquestra al Festival Allegromosso de Italia. Ahora pienso en el viaje en bus, ¡uf! Qué largo se me hizo. Nunca voy a olvidar a los dos chófers más desorientados del mundo, para llegar al hotel tardamos dos horas y media, cuando en realidad, sólo teníamos que tardar media hora. En la mayoría de los conciertos, no había un triste espectador, no obstante nos sentíamos como en casa. El director presentaba las obras en catalán porque sabía tanto de italiano como yo de chino.

Para terminar recuerdo una pequeña anécdota que contó Alba: cuando se dirigía a la conserge para hacerle una consulta, la pilló in fraganti comiendo de escondidas un croissant. Cuando la señora la vio, tiró rápidamente el croissant dentro de un armario y lo cerró con fuerza. Alba tuvo que contenirse la risa; le resultó muy cómico ver a un adulto comiendo a escondidas.

En resumen ¡Ha sido un 3º genial! Con muchas vivencias divertidas y intensas.

dimecres, 6 de juny del 2012

NARRACIÓN COLECTIVA El poco ánimo que tenía se había disuelto en un par de segundos... ¿qué debía hacer?Me pregunté y me adentré en mis pensamientos: “Sola, en un país que no es el mío, que está en guerra, buscando desesperadamente a mi amor...” No pude retener más las lágrimas y dejé que resbalaran por mis mejillas y que impactaran contra el suelo de aquel sucio callejón. “¿No he pasado ya demasiadas desgracias? ¿Todo lo que sucedió con Ramiro y luego con mi familia no ha sido suficiente? ¿Qué me espera ahora?”El ruido de una explosión hizo cesar mis pensamientos de golpe. Estaba en peligro, debía huir. Sin pensarlo dos veces subí a la moto, e intenté ponerla en marcha, pero las explosiones cada vez más cercanas me ponían nerviosa. ¡Y encima, no encontraba las llaves! El ruido era cada vez más potente y desesperante y me di cuenta de que las llaves las tenía a la mano. Maldije mil veces mi mala suerte y me perdí entre las rebuscadas y estrechas calles que me alejaban del bombardeo. Sabía que estaba en peligro y que en cualquier momento una bala podía atravesarme, lo cual sucedió en apenas unos pocos segundos, aunque, por suerte, el proyectil pasó rozando mis cabellos. Me asusté mucho y aceleré tanto como pude.
Justo en ese momento, me fijé en un hombre que sostenía una cámara en las manos. No parecía de aquel país. En un primer momento pensé en ignorarlo y seguir mi trayecto, pero al acercarme me dio pena y me detuve.- Por favor, ¿puedo subir? Soy corresponsal de guerra y....- ¡Sube, corre! – ni le dejé terminar la frase.


COMO PREPARAR UN VIOLÍN 
 
Para preparar el violín, en primer lugar, tenemos que poner la funda sobre una mesa (o el suelo). A continuación desabrochamos la cremallera rápidamente y con desgana. Curvamos ligeramente la espalda.  Abrimos la funda hasta que notemos que no se puede más. Acercamos la mano derecha (si eres zurdo la izquierda) para recoger el arco que está dispuesto horizontalmente en la parte superior de la tapa de la funda. Nos será necesario activar un mecanismo manual y hacerlo girar un cuarto de vuelta hacia la derecha para que el arco quede libre de la sujeción que le mantiene firme durante el transporte o cualquier movimiento brusco.  Seguidamente cogemos el arco por el talón, intentando de no tocar las cerdas, hacemos rotar el tornillo hacia la derecha para tensarlas.
A continuación dejamos el arco en su sitio inicial, y cogemos la costilla del violín con la mano derecha (costilla: objeto en forma de curva que se acopla a la parte inferior del instrumento para apoyar de manera cómoda el mentón en la mentonera). Desplegamos las dos extremidades de la costilla. Con la otra cogemos y sujetamos el instrumento con fuerza. Damos la vuelta al violín y colocamos la costilla de manera que la parte cóncava esté cerca del cuello. Cuando hayamos terminado sólo nos faltará afinar el violín: Nos colocamos el instrumento y empezamos a hacer vibrar la cuerda La (la segunda más delgada). Seguidamente La y Re (Re: la segunda más gruesa); vamos girando los afinadores (o las clavijas si eres profesional) hasta que notemos que suenan bien. Después tocamos las cuerdas Re y Sol (Sol: la más gruesa) y, como hemos dicho antes, giramos los afinadores hasta que suenen bien. Repetimos este mismo proceso con las cuerdas La y Mi (Mi: la más delgada). Terminado esto, ya tendremos el violín a punto para empezar el concierto (o ensayo).

Para poder terminar esta serie de etapas correctamente hará falta haberlo hecho muchas veces, es decir: o eres estudiante o profesional del instrumento.